En la leyenda popular de Estonia se dice que la poderosa colina de Toompea - que se eleva treinta metros por encima de la ciudad - es el túmulo del gran rey Kalev. La leyenda cuenta que su esposa Linda levantó este homenaje a Kalev después de su muerte, y se sentó allí a llorar las lágrimas que formaron el Lago Ülemiste.
Si bien no queremos poner en duda la veracidad de esta tradición popular, lo cierto es que Toompea Hill es una colina de piedra caliza natural, cuya formación se remonta a la época mesozoica.
Sin embargo, Toompea Hill siempre ha ocupado un lugar especial en la mente de los habitantes de Tallin, y es desde allí que la ciudad ha sido tradicionalmente gobernada, desde la primera fortaleza de madera construida en el siglo IX hasta el actual Castillo de Toompea, que alberga el Parlamento de Estonia.
Del castillo original del siglo XIII solo queda el esqueleto, mientras que el interior alberga el moderno edificio del Parlamento estonio.
En la Lossi Plats (Plaza del Castillo) se encuentra la impresionante Catedral de Alexander Nevsky, construida en el 1900 por los rusos. Más allá está la Kiriku Plats donde, además de la Embajada de Finlandia, se encuentra la iglesia gótica de Toomkirik.
Antes de bajar hacia la ciudad vieja no dejes de admirar las magníficas vistas. Las plataformas de observación Kohtuotsa y Patkuli ofrecen un panorama espectacular de Tallin.
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